sábado, 2 de febrero de 2008

AZATHOTH

El demonio me llevó por el vacío sin sentido Más allá de los brillantes enjambres del espacio dimensional, Hasta que no se extendió ante mí ni tiempo ni materia Sino sólo el Caos, sin forma ni lugar. Allí el inmenso Señor de Todo murmuraba en la oscuridad Cosas que había soñado pero que no podía entender, Mientras a su lado murciélagos informes se agitaban y revoloteaban En vórtices idiotas atravesados por haces de luz.
Bailaban locamente al tenue compás gimiente De una flauta cascada que sostenía una zarpa monstruosa, De donde brotaban las ondas sin objeto que al mezclarse al azar Dictan a cada frágil cosmos su ley eterna. "Yo soy Su mensajero", dijo el demonio, Mientras golpeaba con desprecio la cabeza de su Amo.

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